29 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA (05): COME TO MY VOICE Y VENTOS DE AGOSTO

noviembre 25th, 2014

UN JUEGO DE EXTREMOS

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Come to my Voice

Por Santiago González Cragnolino

 Ya pasado un día de competencia, se acrecienta el recuerdo de Jauja de Lisandro Alonso. Su humor sutil, un tanto oculto y su propensión al misterio invitan discutirla y verla de vuelta, pero el ritmo frenético de los festivales impone pasar de página. La segunda jornada comenzó con Come to my Voice de Hüseyin Karabey. La película transcurre en una aldea kurda sometida por el ejército turco y cuenta la historia de una mujer anciana y su nieta en busca de un rescate para liberar al padre de la nena que es injustamente encerrado por los militares. Durante varios días la abuela y la nieta transitan fatigosamente los caminos montañosos tratando de encontrar a alguien que las pueda ayudar a solucionar la situación y se chocan en varios momentos con la prepotencia y los abusos de los soldados que patrullan la zona.

La textura seca de la imagen y el uso de luz natural, sumado a la autenticidad que le dan los no actores, hacen pensar en una idea de documental, que privilegia la inmediatez al trabajo de embellecer las imágenes. Procurar por esa inmediatez sería una forma de arrogarle honestidad al cometido, una forma de afirmar la urgencia del cineasta, que no puede anteponer el lucimiento personal a la gravedad de la situación que quiere mostrar: el atropello cotidiano hacia el pueblo kurdo y lo arduo de sus condiciones de vida.

Hay un malentendido en ese cine, que fija sus miras en conseguir dotar de realismo a sus denuncias y se conforma con resultados prosaicos y que no pasan del valor del informativo. En su falta de riesgo y de singularidad, es difícil que la película pueda conmover algo más que la mínima empatía que debe despertar ver a otras personas viviendo la injusticia. Tan arraigada está la película en sus convicciones que se olvida de problematizar el mundo que filma y renuncia a ser algo más que el modesto contrapeso del discurso oficial. Hay que agregar que es muy difícil querer a una película que no tiene un solo plano memorable.

En ese sentido Ventos de Agosto, segunda película en competencia del día, trata de situarse en el extremo opuesto, como una apuesta permanente a deslumbrar con sus imágenes. El comienzo de la película de Gabriel Mascaro es prometedor, con la cámara subida a la lancha que manejan los protagonistas, Shirley y Jeison, dos jóvenes que viven a la orilla del mar, en un pequeño pueblo al norte de Brasil. Es difícil hacer una secuencia mala con un travelling siguiendo a un vehículo en movimiento y la película repite el recurso permanentemente, con lanchas, barcos, motos y el tractorcito que usan los protagonistas para trabajar en la plantación de cocos. La cámara también se sumerge en el mar cuando Jeison se lanza a pescar con arpón y se mantiene bien pegada al pescador. Esa es la primera parte de la película, una experiencia inmersiva, de exploración de mundo desprovisto de diálogos. Cuando Ventos de agosto se traslada a la aldea comienzan los problemas y aparece la amenaza del exotismo. Para empezar hay una escena de maltrato a un chancho, siguiendo la incomprensible tradición de confundir la crueldad hacia los animales con riesgo artístico que, si bien es una constante internacional, es un elemento casi imprescindible en una película bananera. En otra escena los protagonistas tienen sexo y se los ve tirados en una montaña de cocos.

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Ventos de agosto

La película toma un rumbo distinto cuando presenta al personaje de un sonidista, que llega al pueblo para registrar el sonido del viento y se hace amigo de Jeison. En ese momento incorpora un humor seco y de juego con los elementos formales que recuerda a los portugueses lúdicos como Miguel Gomes. En ese juego la película toma el punto de escucha del sonidista y pasamos a escuchar lo que él registra. Lo vemos y a medida que se desplaza por el plano va cambiando el plano sonoro que escuchamos, mientras se acerca o se aleja de las fuentes sonoras.

Ese momento feliz de la película dura muy poco al momento que Mascaro decide matar al personaje e internarse veladamente en la explotación del exotismo. Ante la indiferencia de la policía, ajena a lo que sucede en la aldea, Jeison decide hacerse cargo del cuerpo del sonidista y lo pone al frente de su casa hasta que consiga entregarlo a las autoridades. De vuelta a la vida de la aldea, Ventos de agosto confirma las peores suposiciones, la de que Mascaro es un cineasta que solo puede rascar la superficie de los hábitos, poniendo a los habitantes del pueblo en el lugar de aquellos personajes simpáticos y de costumbres un poco estrafalarias. Ventos de agosto se convierte en un anacronismo aggiornado, el cine bananero de siempre pero que esquiva el realismo mágico y reemplaza los coloridos ritmos locales por un trabajo minucioso con los sonidos del lugar y que le agrega parsimoniosos travellings para adosarle un poco de solemnidad a las escenas. Es un exotismo moderado, recatado.

Llegando al final, el amaneramiento de la película se torna insoportable. Hay por ejemplo un travelling lateral sobre el cuerpo del sonidista que culmina en el rostro y muestra a Jeison mientras cepilla el cráneo en proceso de descomposición. En profundidad de campo, se acercan a cámara dos niños que agitan un juguete que es una especie de soga de plástico que hace un silbido extraño. Si uno no es atento esos planos intrincados, desde ángulos raros y saturados de elementos visuales pasan por virtuosismo. El histrionismo visual, que usa al pueblo y a sus habitantes de escenografía, distrae la atención del hecho de que a Mascaro no le interesa mucho comprender la vida de la aldea. En su búsqueda permanente de dar el golpe visual, Ventos de agosto se convierte en una película que parece estar siempre en busca de la foto para su poster publicitario, es decir, la forma de venderse.

Santiago González Cragnolino / Copyleft 2014

CINECLUBES DE CÓRDOBA (56): CATÁSTROFES PSÍQUICAS Y OTRAS CUESTIONES

noviembre 24th, 2014
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Force Majeure: la traición del instinto

Por Roger Koza

Suele suceder que muchos estrenos pasan desapercibidos debido a la prepotencia de ciertas películas que llegan con cientos de copias a las salas e invaden el espacio de comunicación. ¿Quién se enteró unos 10 días atrás que Force Majeure: la traición del instinto, una de los grandes estrenos del año, había llegado a una sala de Córdoba? La avalancha de cine adolescente no encegueció a Juan Fragueiro, el programador del Cine Teatro Córdoba (27 de abril 275), que inmediatamente la reprogramó. Quienes se acerquen para ver la reposición en esa sala le estarán enteramente agradecidos.

En Force Majeure: la traición del instinto una verdadera avalancha mueve el relato y la totalidad de la relaciones entre sus personajes. En principio, una familia de clase alta nórdica va a pasar sus vacaciones a un centro de esquí situado en los Alpes franceses. El lujo extremo y la impecabilidad de los espacios interiores son ostensibles, no menos que la presencia de la nieve y las montañas. Las panorámicas suelen advertir no solamente la ubicación del complejo en el medio de la nada, sino también establecer un contrapunto entre la vastedad del orden natural y cierta vulnerabilidad de las construcciones humanas: de cerca resalta el lujo arquitectónico, de lejos su contingencia frente a lo inmenso de las montañas silenciosas.

En un mediodía entre otros, la familia protagónica (papá, mamá y sus dos vástagos) está disfrutando el paisaje mientras toman algo en el balcón de un restaurante. El placer es innegable, incluso cuando ellos y otros pasajeros del hotel en cuestión ven que un desprendimiento de nieve tiene lugar a unos metros de donde están. Lo que empieza siendo una curiosidad natural se transforma en una amenaza real: la avalancha va directamente hacia los comensales. ¿Sobrevivirán? Por supuesto que sí, y en ese sentido, Force Majeure: la traición del instinto está muy lejos de inscribirse en el género de cine catástrofe. La catástrofe que le interesa a Ruben Östlund, un formalista que suele estar conceptualmente interesado en el malestar europeo, es otra. Sucede que el padre de la familia, en vez de responder instintivamente para salvar a los suyos, toma su iPhone y sus anteojos de sol y actúa en consecuencia para salvarse a él mismo. De ahí en adelante empezará la verdadera catástrofe, la que tiene lugar entre él y su mujer. Gran película de Östlund, capaz no solamente de seguir analíticamente y no sin humor esta crisis de pareja, sino también de incorporar sesgadamente una segunda vía de lectura dada por la relación que se instituye entre pasajeros y sirvientes. Notable. (Del jueves 27 al domingo 30)

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Las playas de Agnès

Una criatura cinematográfica

Las playas de Agnès, la última película de Agnès Varda al día de la fecha, es una suerte de biografía tan amablemente narcisista como legítimamente universal. La directora belga fue sin duda una pieza (femenina) clave del giro moderno del cine francés de la década de 1960 en adelante, un cine ligado al mundo. Al seguir su trayectoria, el filme inevitablemente incorpora los mayores eventos históricos de las últimas cuatro décadas: el Mayo Francés, el hippismo estadounidense, Vietnam, Cuba, entre otros hitos del siglo XX. En el filme también van pasando las grandes luminarias de la Nueva Ola Francesa y Chris Marker, como también personajes vinculados a la vida de Varda, especialmente el cineasta Jacques Demy, el difunto marido de Varda, aunque la aparición del cantante Van Morrison y el actor Harrison Ford constituyen una verdadera sorpresa. El filme es sin duda una introducción completa a la filmografía de Varda, una cineasta tan libre que incluso es capaz de jugar con el kitsch estética sin perder nunca la compostura estética, algo que aquí es ostensible. La secuencia final en la que Varda se despide literalmente desde una casa imaginaria construida por películas es una síntesis de toda su vida: el cine ha sido más que un trabajo, ha sido una forma de estar en el mundo. (Miércoles 26, en el Museo Caraffa, a las 20 h)

El padre del cine coreano 

Im Kwon-taek, de quien se verá Revivre, su último (y fallido) filme presentado en Mar del Plata, es el padre del cine moderno de Corea del sur, un cineasta que tiene en su haber más de 100 películas. Ebrio de pinturas y mujeres, un biopic fascinante y sensual sobre el famoso pintor decimonónico Jang Seung-up, acaso un hermano espiritual (pero no tanto en estilo) de Jackson Pollock, está entre sus mejores títulos. El trabajo del gran Choi Min-sik (Oldboy y Lucy) como el pintor en cuestión, predispuesto tanto a emborracharse como a irse con alguien a la cama constantemente, es una de las razones fundamentales para ver el filme, aunque la inteligencia de la puesta en escena (véase la secuencia final en la que el cuerpo del artista deviene en arte) y la solidez narrativa (la combinación entre la historia de Corea en el siglo XIX, con su su problemática relación con Japón, y la vida del propio Jang) son el soporte de una interpretación sobresaliente (A las 20.30hs en la sala de prensa del Club Atlético Belgrano . Ingreso por Arturo Orgaz esquina La Rioja)

Esta nota fue publicada en el diario La voz del interior en el mes de noviembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014

29 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA 2014 (04): JAUJA Y MELBOURNE

noviembre 24th, 2014

HOMBRES SOLITARIOS, HOMBRES CRUELES

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Por Santiago González Cragnolino

La competencia dio inicio con Jauja, quinta película de Lisandro Alonso, la muy publicitada primera incursión del director en el mundo de los guiones y el uso de actores profesionales.

Es la historia de un capitán danés (Viggo Mortensen) en medio de una expedición durante la conquista del desierto. El paisaje patagónico a orillas del mar es impresionante, entre los verdes de las pasturas y el musgo que cubre las piedras y el cielo celeste. En el plano que da comienzo a la película, de fondo, detrás de un soldado apoyado en una roca, se retuercen unos lobos marinos. Parecen criaturas fantásticas, lo que está muy a tono con el carácter enrarecido de la película.

Cuando la hija adolescente del capitán danés se da a la fuga con un joven soldado, Mortensen sale en su búsqueda. Alonso le dedica larguísimos planos al recorrido del capitán por medio del desierto y la película entra en el terreno más familiar a su estilo, de hombres que deambulan en plano secuencia, solos por el mundo. Mortensen encuentra bajo un árbol al joven amante de su hija. Está todo ensangrentado y no puede contestar la súplica del capitán, que decide cortarle el cuello. En ese momento un indio le roba su caballo y la búsqueda de Mortensen será casi absurda, pero el hombre decide seguir a pie y contra toda probabilidad, para encontrar a su hija. En un momento encuentra a un perro y comienza a seguirlo como si se tratara de una pista. Un plano muy lejano de Mortensen subiendo una montaña persiguiendo al perro resalta el absurdo de su empresa y lo desesperante de la situación, pero la mirada de la película es impasible. El director mantiene su distancia con su protagonista como si dijera: la soledad total del hombre no la puede remediar la compasión de un director de cine. Por otro, lado la naturaleza es hermosa. Finalmente la película toma un giro absolutamente fantástico, que rompe con el aparente realismo de Jauja y que deja un final abierto a la carrera de Alonso.

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Melbourne

La otra película del programa doble del día fue Melbourne, del iraní Nima Javidi y también toma distancia de sus personajes pero en un sentido diferente al de Alonso. Cuenta la historia de una pareja de clase media en Teherán que decide mudarse a la ciudad australiana del título. El día que van a viajar, una vecina les pide que cuiden por unas horas a su hija recién nacida. Cuando están terminando los preparativos, el hombre entra en la habitación donde duerma el bebé y se da cuenta que está muerta. Lo que sigue son los intentos de la pareja por evitar que se descubra lo que pasó con la criatura. La situación es cada vez más tensa, con personajes que entran y salen de la casa mientras los protagonistas tratan de sacárselos de encima. Evidentemente toda la premisa es una canallada, lo que uno no sabe es que tan lejos va a llegar el director con la crueldad hacia sus personajes.

Cuesta entender por qué filmar a estos personajes y sus decisiones nefastas. Cuando filma lo miserable que pueden ser las personas, ¿se trata de una impugnación al género humano?

El tono de la película es frío lo que la hace un poco engañosa, pero el director se regodea en la humillación: cuando deciden dejar el departamento, la mujer tira la leche por la pileta de la cocina; como el agua está cortada, empuja el agua por el caño y se mancha las manos. Se ve que Javidi es uno de esos cineastas que le tiene más fe al ingenio de sus metáforas que a la dignidad de las personas. Los planos en los que se ve al bebé, manipulado fríamente por los actores, utilizado prácticamente como utilería, confirman que el director usa las imágenes para atentar contra el público. A pesar de todo esto la película fue despedida con cálidos aplausos.

Santiago González Cragnolino / Copyleft 2014

29 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA (03): JAUJA

noviembre 23rd, 2014

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Por Marcela Gamberini

Gran apertura la del “29 Festival Internacional de Mar del Plata” con Jauja la película de Lisandro Alonso que se merece no sólo un comentario corto de reporte de Festival sino un análisis un poco más a fondo. Que Jauja sea la primera proyección del domingo 23- día en que se abre, formalmente el Festival inaugurado la noche del sábado- es todo un presagio y una alegría para el cinéfilo y para el cine en general. Hay, con la película de Alonso, una apuesta fuerte al trabajo formal, que esperemos sea uno de los criterios de selección de películas que se avizoran para esta nueva edición marplatense.

Cuando se considera el cine de Alonso en su totalidad es pertinente preguntarse por el cine mismo. El cine, para él, es un universo indescifrable, una entidad compleja, una ideología ligada fuertemente a una forma, a la elección de unas formas. El cine es para Alonso, uno de los modos de relación con la naturaleza, con el hombre, con el paisaje, con el tiempo. Por ejemplo La libertad es una de las maneras en las que el hombre se conecta con su contemporaneidad, con su presente, con su naturaleza, lo mismo sucede con Los muertos y con Liverpool.

En el caso de la magnífica Jauja, el tema es casi irrelevante. Un hombre pierde a su hija, y la pregunta es cómo seguir con esa ausencia, con ese fantasma a cuestas. También aquí se trata de un hombre solo en contacto con la naturaleza, primitiva y originaria, como en La libertad, como en Los muertos. Es la conquista del espacio o cómo el espacio se traga al hombre. En un plano ejemplar, Alonso ve cómo ese hombre se pierde en la llanura, en el desierto, hasta que se vuelve ínfimo, indistinguible. El hombre a veces pierde en la batalla sorda con la naturaleza y a veces convive con ella. La niña-hija-perdida dice al comienzo: “me gusta cómo el desierto se convierte en una parte mía”. El espacio es parte del hombre y la niña se pierde en ese desierto que a veces es selvático y a veces marítimo. Ese lugar de ensueño, mítico, vacio de hombre que es esa tierra “repleta” de abundancia y felicidad, a la que hace alusión (entre otras cosas) el título de la película.

Jauja, Lisandro Alonso, Argentina-Dinamarca-Holanda-Alemania, 2014

Jauja se descose sin problemas de la Historia nacional; no refiere ni a Mansilla en sus Ranqueles conquistados y tensionados, ni a Sarmiento en su Facundo civilizado y bárbaro, ni siquiera al Aira de El vestido rosa o Ema la Cautiva, ni a Borges en sus fundaciones míticas y mitológicas; aunque haya ecos de todos ellos. Jauja trabaja en otro sentido: el cine en su totalidad, en su ideología y en su ontología. El ser de Jauja, aquello que la constituye como tal, es la forma misma en que se nos presenta. Sus amplios planos a través de los espacios, los recorridos que son espacio y tiempo de ese capitán que no sabe manejar un arma, sus planos fijos –como el del comienzo, ejemplar, donde hija de frente y padre de espaldas dialogan borrando la noción tradicional de plano-contraplano-, sus caballos y sus perros husmeando la tierra, la manera en la que filma la muerte en scorzo, sus fuera de campo que interrogan la misma noción de campo cinematográfico, haciendo invisible las ciudades, casi la civilización. Alonso trabaja con la forma cinematográfica como política y con la política como forma, en un revés de trama que se retroalimenta.

Los perros, ese perro lastimado, y el soldadito de juguete, son dos anclas con su filmografía anterior y a la vez con la propia película, porque los dos atraviesan las tres partes en las que podría secuenciarse la película que también habla de tiempos transcurridos, de ficciones, de verdades y mentiras, de nacionalidades y de universalismos. Eso que se encuentra, eso que se pierde y que se vuelve a encontrar; como la inocencia, como la soledad, como el perro, como el soldadito, como el cine mismo.

Jauja es en sí misma el cine, misterioso, inconexo, cuestionador, clásico y moderno al mismo tiempo, referente y referido, cita y autocita, homenaje y parodia, juego de encuadres, cuadros redondeados, ficción y realidad. Jauja es la tierra del bienestar, como el cine mismo, pero también es una broma, una jauja, un chiste. En esa tensión entre la Historia con su emblemática carga, con su densidad y la broma con su ligereza y su juego, se constituye esta gran película.

Marcela Gamberini / Copyleft 2014

29 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA 2014 (02): CAVALO DINHEIRO

noviembre 22nd, 2014

LOS ESPECTROS DE LA HISTORIA

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Cavalo Dinheiro

Por Roger Koza

Para la cinefilia mundial fue un acontecimiento. En 2006, en la única función de la competencia oficial, se estrenaba en el festival de Cannes una de las grandes películas de la historia del cine: Juventud en marcha, del portugués Pedro Costa. Por primera vez se veía a un personaje que desde entonces se transformó casi en una leyenda del cine (de Costa): Ventura. Este hombre alto y calvo, quien vivió por décadas en Fontainhas, barrio de inmigrantes de las afueras de Lisboa, alguna vez obrero de la construcción y sobreviviente de lo que fue la Revolución de los Claveles, vuelve a protagonizar un largometraje de Costa. Su título es Cavalo Dinheiro (que remite al nombre del caballo de Ventura) y es la película del año, no solamente del festival.

Tras doce planos fijos de varias fotografías del danés Jacob Riis, retratos de la experiencia migratoria en el inicio del siglo XX en Estados Unidos, el plano número doce de Cavalo Dinheiro sustituye la fotografía por una pintura. Aquí también se trata de un retrato, pero el retratado es con seguridad un caboverdiano, uno de los tantos hombres y mujeres que dejaron la isla, alguna vez colonia portuguesa, para probar suerte en la tierra de los colonizadores (si las cartas y los documentos tienen una peculiar visibilidad en el film, se debe a que la posesión de permisos legales que puedan constatarse ha sido siempre para los inmigrantes algo más que una formalidad burocrática). El plano fijo sobre el cuadro será discretamente abandonado por un movimiento de cámara para seguir el paso lento de un hombre desde atrás. Quienes lo conocen ya sabrán que se trata de Ventura, ¿pero en dónde está? Los cuadros suelen exhibirse en museos o funcionar como adornos en espacios públicos y en la decoración de interiores de los hogares. Pero Ventura parece estar paseando en unas catacumbas, aunque rápidamente se revelará que está en alguna institución en la que existen guardias y rejas. ¿Es una cárcel, un hospital, un limbo constituido por múltiples pasillos kafkianos?

Esta ostensible dislocación espacial será acompañada por una misteriosa discontinuidad temporal. En ciertos momentos, Ventura cree estar en 1975; en otras escenas, reconoce vivir en nuestro tiempo. Lo que está claro es que la Revolución y la Historia acontecidas, más allá del tiempo transcurrido, ejercen todavía un efecto sobre el cuerpo de los sujetos. Las manos de Ventura tiemblan y las cicatrices de viejas luchas persisten frente al envejecimiento.

Cavalo Dinheiro, Pedro Costa, Portugal, 2014

Estas coordenadas espacio-temporales delimitan la forma del relato. Distintos personajes, tal vez fantasmas o entidades imaginarias, van poblando la “cotidianidad” de Ventura. Uno de ellos es Vitalina Varela, una mujer hermosa que llega tarde al funeral de su esposo. El intercambio entre Ventura y Vitalina está teñido por una dulzura seca y poética, y culmina con una carta de Ventura cuya lectura quedará en fuera de campo. Al recibir la misiva, en el rostro de esa mujer se esbozará una sonrisa. Pocas veces cobrará tanto sentido una acción propia de la expresión humana, cuya estricta codificación en el cine la ha convertido en la mueca de un sentimentalismo banal. Lo mismo sucederá con una lágrima.

Costa, un hechicero sin igual del cine digital, es probablemente el único director capaz de reanimar el pretérito poder de la fotogenia. En uno de los planos más hermosos del film, Ventura y Vitalina permanecen al frente del plano mientras sostienen una conversación, apenas iluminados por el reflejo de las luces prendidas de unos edificios. El oscurecimiento general del plano trastoca la forma óptica habitual de enfrentarse a la figura humana, secuencia en la que despunta, además, la dignidad de los personajes. Hay que saber filmar el rostro de los hombres, pues la práctica frenética de sacar instantáneas frenéticamente le ha robado su misterio.

La espectralidad material de Cavalo Dinheiro se desprende de una concepción espacial de la puesta en escena. Es cierto que Costa alcanza verdaderos momentos expresionistas, en los que sus imágenes llevan a recordar a figuras fantasmales del cine clásico; pero además Costa alcanza aquí la perfección en su constante búsqueda de disociar el horizonte de lo vertical. En este film, el cielo es prácticamente un fuera de campo, y los interiores carecen siempre de un exterior que los refiera y contraste. Esta forma de encapsular lo real se sintetiza con todo su poder en el epílogo, momento en el que Ventura mantendrá un diálogo de más de veinte minutos con un soldado de la Revolución en un ascensor que no va a ninguna parte.

Y habrá mucho más, porque este film no solamente es inagotable, sino que es uno de los pocos que establece un lazo poderoso (y cinéfilo) entre el cine analógico del siglo XX y el cine digital del siglo XXI.

Este texto fue publicado en Ñ en el mes de noviembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014

¿Y AHORA? RECUÉRDAME / É AGORA? LEMBRAME

noviembre 22nd, 2014

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

DIARIO DE UN ORGANISMO CINEMATOGRÁFICO

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¿Y ahora? Recuérdame / É Agora? Lembrame, Portugal, 2013

Escrita y dirigida por Joquim Pinto. 

**** Obra maestra

En la tradición de Jonas Mekas, el gran regreso de Pinto al cine es una obra tan personal como universal, en la que confluyen cinefilia, biología, política y teología para contextualizar el asombro de un hombre frente a la finitud de todo lo que existe. 

Todavía es “demasiado” temprano para internalizar –como se decía unas décadas atrás– una inobjetable evidencia científica: somos una especie entre especies, no la especie elegida del universo. Desde los perros de los protagonistas, pasando por la interacción con los virus, hasta la contemplación mutua entre una libélula y un hombre, este filme hermoso y provocador expresa poéticamente la discreta democracia entre los seres vivos, concepción que constituye el gran legado de Darwin.

¿Una película sobre la teoría de la evolución? De ningún modo. El magistral diario cinematográfico de Joaquim Pinto, cineasta y reconocido sonidista portugués, que vuelve al cine en la dirección después de 10 años, gira en principio sobre su tratamiento contra el HIV y la hepatitis C con una droga que puede conseguir en España y no en Portugal. Cada aterrizaje en el aeropuerto de Barajas funciona como un separador, un nuevo capítulo del filme que, así descripto, podría sugerir que ¿Y Ahora? Recuérdame es simplemente la épica orgánica de un hombre en lucha contra enfermedades horribles.

Si bien tal descripción no es inadecuada y puede espantar a una gran mayoría, lo cierto es que el filme de Pinto es esencialmente una meditación “musical” y libre sobre biología, arte, política, teología y cinefilia, además de un retrato amoroso de la vida doméstica, la de la familia heterodoxa compuesta por Nuno y Joaquim y sus cuatro perros, entre ellos, el inolvidable Rufus. El relato es siempre confesional. De los recuerdos de ciertos hitos de su carrera (que incluye sus trabajos con Raúl Ruiz, Werner Schroeter y Rita Azevedo Gomes) y de tópicos culturales libertarios que signaron las últimas tres décadas del siglo pasado, su propia condición física lo mueve a pensar el mundo con una peculiar lucidez, siempre amable aunque también implacable. Pinto puede citar a San Agustín, discutir con Freud, contextualizar a Marx y despotricar contra el orden económico mundial y la crisis europea (que tiene efectos precisos sobre su tratamiento), y de ahí proponer una pausa en donde la dinámica cotidiana con su esposo y las mascotas es preponderante.

Hay un pasaje de felicidad pura en el que Pinto lee el diario, Nuno descansa en el pasto y los perros acompañan. La captura de instantes fugaces memorables se desprende de la lógica de la puesta en escena: filmar un diario exige una conciencia despierta para incorporar lo extraordinario que anida en lo ordinario. El plano inicial de un caracol en el centro de la escena y el misterioso plano final en el que cientos de pavos son trasladados en un camión responden a esa lógica de descubrimiento, planos que están en un pie de igualdad estética respecto de una visita a una cueva prehistórica, una cita cinéfila o un acto sexual.

A medida que avanza el relato, Nuno va tomando un discreto pero perceptible protagonismo; con él y sus creencias religiosas, las ilustraciones de Francisco de Holanda que se ven a menudo refuerzan una elegante dialéctica que se establece con las cavilaciones de Pinto. El contrapunto es casi musical, y la síntesis que adviene es elegíacamente paradójica. Pinto afirma: “Somos demasiados recientes. Cuando volvamos al polvo la vida respirará de alivio”. Un poco después agradece abiertamente haber conocido a Nuno, a Rufus y a varios de sus amigos. Se trata casi de una plegaria, acaso un recogimiento religioso, pues Pinto, sin llegar a creer en un Padre celestial, puede incluso sentirse ligado espiritualmente al virus que pone su vida en peligro. Es el epílogo de una película más grande que la vida.

Esta crítica fue publicada en otra versión por el diario La voz del interior en el mes de noviembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014

 

 

WELCOME TO NEW YORK (01)

noviembre 21st, 2014

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

EL MONSTRUO DEL CAPITAL

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Welcome to New York, EE.UU., 2014

Dirigida por Abel Ferrara. Escrita por A. Ferrara y Chris Zois.

*** Hay que verla

Gran película de Ferrara, extraordinario trabajo de Depardieu

Bienvenidos a Nueva York tiene a un monstruo absoluto del cine como protagonista: Gérard Depardieu. En unos de los mejores papeles de su carrera, el gran actor francés, ahora también ciudadano ruso, interpreta a un verdadero monstruo, pero no del cine sino de la Realpolitik: Dominique Strauss-Kahn, el famoso presidente del FMI y presunto candidato a presidente de Francia. En mayo de 2011, Strauss-Kahn fue detenido en el aeropuerto JKF de Nueva York por abuso sexual a una mucama del lujoso hotel en el que se hospedaba, y esto es lo que cuenta el film de Ferrara.

La película arranca con un toque de genialidad: Depardieu, más o menos interpretándose a sí mismo, explica, en una suerte de entrevista sobre su papel en la película, el desprecio que siente por todos los políticos: “Los odio”, y asocia ese sentimiento a una declaración de principios: “Soy un individualista, un anarquista”. Elegir a un actor que odia a quien debe interpretar, y que en cierto sentido tendrá que dignificar, es una excelente estrategia dialéctica: lo odioso se transforma aquí en una fuerza de descubrimiento y reconocimiento. De ese modo, el hedonismo hiperbólico del actor francés impregna su composición del funcionario: su gordura, sus excesos y su cansancio ontológico que se expresa bufando cada dos por tres son algo más de Depardieu que de Strauss-Kahn, aquí rebautizado como Georges Devereaux.

Bienvenidos a Nueva York reconstruye el escándalo (Devereaux masturbándose sobre el rostro de una mujer negra del servicio de limpieza del hotel), la detención, el juicio y la absolución, pero el valor agregado pasa por el contexto y las situaciones secundarias: las fiestas sexuales de los altos funcionarios del poder económico, la relación de Devereaux con su hija y su esposa millonaria humanizan al monstruo sin por ello justificarlo. Ferrara mantiene una mirada distante del personaje y jamás desestima el lugar de la víctima del caso.

El descontrol en Ferrara no está nunca al margen de cierta redención. Hay una escena precedida por un diálogo entre un terapeuta y Devereaux, en el que un monólogo interior shakespereano revela el “ADN” del monstruo y su pretérito sentido de justicia por un mundo arrasado por lo que él entiende como un tsunami simbólico y económico. Para Ferrara ese fenómeno impío tiene un nombre preciso: el capitalismo, y es por eso que ese parlamento se verbaliza en contraste con unos planos nocturnos en contrapicado de los rascacielos de Nueva York. Extraordinaria película de Ferrara, inolvidable composición de Depardieu.

Roger Koza / Copyleft 2014

29 FESTIVAL DE CINE INTERNACIONAL DE MAR DEL PLATA 2014 (01): UNA MIRADA GENERAL, RECOMENDACIONES Y POSIBLES LECTURAS

noviembre 21st, 2014
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Cavalo Dinheiro

Por Roger Koza

Desde que recuperó su periodicidad en 1996, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata nunca había encontrado una coherencia estética entre todas sus secciones competitivas y otras secciones del festival. El sostenimiento de sus programadores, que han madurado en su labor, cierta libertad para conjugar criterios antitéticos y un apoyo económico un poco mayor al de otros años permiten que en esta edición el festival alcance la excelencia. En materia cinematográfica, es el festival de cine del año, en el cono sur y sus alrededores.

Con una programación ideal, invitados excepcionales y actividades paralelas envidiables, esta edición, que arranca el sábado 22 y culmina el domingo 30 de noviembre, es ostensiblemente utópica. En principio, están casi todas las películas que desde noviembre del año pasado a la fecha resultan imprescindibles, y muchas de ellas están en la competencia internacional, la mejor que ha ofrecido el festival en su historia. Por suerte, los jurados de esta ocasión estarán a la altura: Paul Schrader, el guionista de Taxi Driver, director de Mishima y autor de El estilo trascendental, augura una mirada exigente, que seguramente tendrá a un socio ideal en el equipo: Manuel Yáñez Murillo, crítico español que, además de ser jurado, viene a presentar el extraordinario libro que edita el festival sobre la revista estadounidense Film Comment. Lo mismo sucede con las dos competencias restantes (latinoamericana y argentina): muy buenos títulos y jurados a la altura de la exigencia estética de la propuesta.

Fuera de las competencias, las distintas retrospectivas son casi todas excelentes o como mínimo interesantes: los focos dedicados a Aleksei German y Claire Denis son del orden de lo obligatorio. German es uno de los últimos exponentes del cine moderno ruso; su muerte, el año pasado, dejó un vacío irreparable. Denis es una de las grandes directoras del cine contemporáneo. Lo mismo se desprende de la sección Panorama, y sobre todo de la dedicada a los autores. Ver los últimos trabajos de Wiseman, Ferrara, Im, Dumont, Loznitsa, De Oliveira, To, Hong, entre tantos otros, constituye motivo suficiente para dejar la calurosa Córdoba y tomarse una semana en La Feliz.

¿Y el cine cordobés? Este año no hay películas cordobesas en las competencias, excepto si se considera la presencia de Rosendo Ruiz con Cambio de aire en la sección Work in Progress. Los cordobeses, no obstante, están diseminados por todos lados: Cecilia Barrionuevo, una de las programadoras responsables de las secciones más radicales del festival (Estados Alterados e Italia Alterada) suma, desde adentro, exigencia y valentía al festival. Los jóvenes críticos del cineclub Cinéfilo presentarán el último número de la revista Cinéfilo, y el no tan joven Fernando Pujato dará a conocer su libro Hacia lo que vendrá en un espacio que sabrá reconocer la importancia de su escritura, que es, sin duda, de las más lúcidas y hermosas de la crítica de cine.

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Hard to Be a God

A continuación se puede consultar la totalidad de la programación. Utilizaré una escala del 1 al 10 para objetivar mi posición respecto de las películas. Un 10 equivaldría a una obra maestra. Hay varias películas que he visto en condiciones poco favorables (primeros cortes, películas sin corrección de color y sin sonido final). En esos casos simplemente me limitaré a decir que el film es “Muy recomendable” (MR) y “Recomendable” (R). En el caso que haya escrito con anterioridad sobre las películas habrá un aviso de link en la que se podrá leer una crítica del film publicada con anterioridad en este blog.

Espero que esta guía sirva para llevar adelante un buen festival. Este año es especialmente extraordinario. El año.

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DOS PELÍCULAS DE OTRO MUNDO, DOS IMPERDIBLES

Hard to Be a God (Rusia, 2013): Esta magistral adaptación de un libro de título homónimo de los hermanos Strugatski, película póstuma que llevó a Aleksei German 13 años de realización, es probablemente la película del festival. El filme transcurre en otro planeta cuya evolución histórica no es distinta a la historia social en la Tierra, excepto que allí viven con 800 años de atraso. Un grupo de científicos terrícolas está infiltrado entre los ciudadanos de ese mundo, pero no puede intervenir para cambiar el transcurso de la Historia. La concepción del espacio de German es única y sus inimitables planos secuencias centrípetos están al servicio de desnudar una Humanidad fracasada, en la que la voluntad de poder vence a las buenas intenciones. Una experiencia física y única, un tipo de cine en extinción.

Cavalo Dinheiro (Portugal, 2014): La presencia de un filme de Pedro Costa, el realizador más importante de la actualidad, en la competencia oficial, es un verdadero acontecimiento para Mar del Plata. Cavalo Dinheiro retoma la vida (o muerte) de Ventura, personaje principal de Juventud en marcha, quien no sabe muy bien si está viviendo en 1975 o en la actualidad. Este drama espectral y político tal vez tenga lugar en el cerebro del propio personaje o en su reposo eterno en otro mundo, pero lo que queda claro es cómo la Historia (y en particular, la Revolución de los Claveles) afectó (y sigue afectando) el cuerpo y la vida de los caboverdianos y portugueses. Es una película inagotable y, junto con la de German, el otro filme imperdible del festival.

COMPETENCIA INTERNACIONAL

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Jauja

-Alive, de Park Jung-bum (8)

-Cavalo Dinheiro, de Pedro Costa (10)

-Come to My Voice, de Hüseyin Karabey

-El Perro Molina, de José Celestino Campusano (8)

-Jauja, de Lisandro Alonso (10) (Leer aquí y también aquí)

-La Chambre bleue, de Mathieu Amalric (8)

-La vida de alguien, de Ezequiel Acuña (MR)

-Le meraviglie, de Alice Rohrwacher (7)

-Melbourne, de Nima Javidi

-No todo es vigilia, de Hermes Paralluelo (8)

-The Duke of Burgundy, de Peter Strickland (MR)

-Ventos de agosto, de Gabriel Mascaro (8)

COMPETENCIA LATINOAMERICANA

-Branco sai, preto fica, de Adirley Queirós (9+)

-El resto del mundo, de Pablo Chavarría Gutiérrez (7+)

-Favula, de Raúl Perrone (9+) (Leer aquí)

-Gente de bien, de Franco Lolli (7+)

-La huella en la niebla, de Emiliano Grieco (7)

-Los hongos, de Oscar Ruiz Navia (6+)

-Los muertos, de Santiago Mohar Volkow

-Matar a un hombre, de Alejandro Fernández Almendras (6)

-Mr. Kaplan, de Alvaro Brechner

-Sinfonía da necrópole, de Juliana Rojas

COMPETENCIA ARGENTINA

-Aventurera, de Leonardo D’Antoni

-Camino de campaña, de Nicolás Grosso (R)

-El 5 de Talleres, de Adrián Biniez (R)

-El hijo buscado, de Daniel Gagliano

-El patrón, anatomía de un crimen, de Sebastián Schindel

-Mechita, entre el cielo y la tierra, de Mariano Geranio

-Narcisa, de Daniela Muttis

-Pantanal, de Andrew Sala

-Pistas para volver a casa, de Jazmín Stuart

-Salud rural, de Darío Doria

-Su realidad, de Mariano Galperín

-Yo sé lo que envenena, de Federico Sosa

COMPETENCIA LATINOAMERICANA DE CORTOS

-A tenista, de Daniel Barosa

-Barqueiro, de José Menezes, Lucas Justiniano

-Bestial, de Diego de Haro

-Brasil, de Aly Curitiba

-El modelo de Pickman, de Pablo Ángeles

-Elefante, de César Andrés Heredia Cruz

-Los Contreras Family, de Alejandro Becerril Elías

-Naranjas, de Iván D. Gana

-Pacto , de Pedro Miguel Rozo

-Sed, de Lucía Romero P.

COMPETENCIA ARGENTINA DE CORTOS

-Autosocorro, de Julián d´Angiolillo (MR)

-Cómo olvidar un amor en 21 pasos, de Julieta Steinberg

-El cumpleaños de Darcy, de Diego Frangi

-Inmentis, de Francisco de la Fuente

-La gaviota, de Esteban Perroud

-La ventana abierta, de Lucila Las Heras

-Nueve segundos, de Gastón Siriczman

-Pueblo, de Mariano Tobar

-Recalculando, de Ingrid Pokropek

-Rieles, de Gual Mostajo

-Zombies, de Sebastián Dietsch

WORK IN PROGRESS

-Al centro de la Tierra, de Daniel Rosenfeld

-Alptraum, de Ana Piterbarg

-Buscando a Myu, de Baltazar Tokman

-Cambio de aire, de Rosendo Ruiz

-Campaña antiargentina, de Alejandro Parysow

-Casa del teatro, de Hernán Rosselló

-El eslabón podrido, de Valentín Javier Diment

-El exilio de las Malvinas , de Federico J. Palma

-El invierno llega después del otoño, de Malena Solarz y Nicolás Zukerfeld

-El monumento, de Ignacio Masllorens

-Ensayo de despedida , de Macarena Albalustri

-Implantación, de Fermín Eloy Acosta, Lucía Salas y Sol Bolloqui

-La herencia, de Federico Robles

-La sangre del gallo, de Mariano Dawidson

-Madres de los dioses, de Pablo Agüero

-Paula , de Eugenio Canevari

-Primero, enero, de Darío Mascambroni

-Reflejo Narcisa, de Silvina Szperling

-Solèy , de Manuel Abramovich

-Upa! 2, el regreso, de Camila Toker, Santiago Giralt y Tamae Garateguy

-Veredas, deFernando Cricenti

-Zebras, de Javier Zevallos

AUTORES

Pasolini

Pasolini

-Pasolini, de Abel Ferrara (8)

-Alma salvaje, de Jean-Marc Vallée

-Amour fou, de Jessica Hausner (9) (Leer aquí)

-Birdman, de Alejandro González Iñárritu (R)

-La danza de la realidad, de Alejandro Jodorowsky (2) (Leer aquí)

-Don’t Go Breaking My Heart 2, de Johnnie To (MR)

-La entrega, de Michaël R. Roskam

-From What Is Before, de Lav Diaz (9)

Gyeongju, de Lu Zhang (R)

-Haemoo, de Shim Sung-bo (MR)

-Hill of Freedom, de Hong Sang-soo (8)

-Magical Girl, de Carlos Vermut (MR)

-Maïdan, de Sergei Loznitsa (10) (Leer aquí y también aquí)

-Mommy, de Xavier Dolan (5)

-National Gallery, de Frederick Wiseman (9)

-Ned Rifle, de Hal Hartley (MR)

-P’tit Quinquin, de Bruno Dumont (9) (Leer aquí)

-Revivre, de Im Kwon-taek (4)

PANORAMA ARGENTINO

-Avanta, Juan Alvarez Neme

-Brascó, de Ernesto Livon-Grosman

-Here, Kitty Kitty, de Santiago Giralt (R)

-La Salada, de Juan Martín Hsu (7)

-Los lemmings contraatacan, de Edmundo Berajano

-La misión argentina, de Adrián Jaime

-Los ojos de América, de Daiana Rosenfeld, Aníbal Garisto

-No estás solo en esto, de Milagros Almondaray (R)

-Por el camino de Modesto, de Sebastián Deus

-Réimon, de Rodrigo Moreno (9) (Leer aquí y también aquí)

-Si je suis perdu, c’est pas grave, de Santiago Loza (8+) (Leer aquí)

-Los silencios y las manos, de Hernán Khourian

-El tiempo encontrado, de Marcelo Burd

S8/16MM (MR)

-Jinetes, PAB, Colibrí e Intermission (díptico), de Azucena Losana

-Resumen, de Pablo Ziccarello

-Breathe y Hallazgos, de Leonardo Zito

-Reflexiones y Hornaditas, de Julio Fermepin

-Fuerzas (trilogía) e Intemperie, de Luján Montes

-Haiku # 2, Hay amor tan necesario como el sol, y Sin título, de Alvaro Cifuentes (MR)

-Fantasmas cromáticos, de Claudio Caldini (MR)

-Aula magna, de Andrés Denegri

-Fresno, de Leandro Listorti (MR)

-Resistfilm, de Pablo Marín

-S/T, de Sergio Subero

-Fotooxidación, de Pablo Mazzolo

FUNCION ESPECIAL: JORGE HONIK

-La mirada errante – Sueños impresos en acetato

-Gaudi asesinado por un tranvía

-Nubes

-Komik

-Un paseo

-El inmortal

-Passacaglia y fuga

PANORAMA DEL CINE LATINOAMERICANO

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Com os punhos cerrados

-Las búsquedas, de José Luis Valles (6+)

-Com os punhos cerrados, de Luiz Pretty, Pedro Pretti y Pedro Diogenes (8)

-El cordero, de Juan Francisco Olea

-Ella, de Libia Stella Gómez Díaz

-El extirpador de idolatrías, de Manuel Siles

-González, de Christian Díaz Pardo (6)

-Icaros, de Georgina Barreiro

-Lago de luciérnagas, de Florencia Iwabuti

-Pipí mil pupú dos lucas, de Fernando y Enrique Bencomo

-Ruido rosa, de Roberto Flores Prieto

-Solo, de José Novoa

-La tirisia, de Jorge Pérez Solano (6+)

-Las vacas con gafas, de Alex Santiago Pérez

-Viejos amigos, de Fernando Villarán

MAR DE CHICOS

-Belle et Sebastien, de Nicolas Vanier

-Dixie y la rebelión zombi, de Ricardo Ramón y Beñat Beitia

-El extraordinario viaje de Lucius Dumb, de Maite Ruiz de Austri

-Pancho, el perro millonario, de Tom Fernández

-Pinocchio, de Anna Justice

MAR DE CHICOS – PROGRAMA DE CORTOS

-Cloudo goats, de Hamid Karimian

-O coracao de príncipe, de Caio Ryuichi

-The gift, de Julio Pot

-El maestro y la flor, de Daniel Irabien

-Me + Her, de Joseph Oxford

-Mops & Ollie, de Christian Kuntz

-Reflejos, de Federico Larrosa

-El trompetista, de Raúl Morales

PROGRAMA OJO AL PIOJO

-El meteorito, del Taller del Coco

-El misterio del gusano, de Sofía Basté

-Bottle, de Kristen Lepore

-¡El elefante está enfermo!, de Verna Fels

-A lilbelula e o sapino, de Carlos Avalone

-La vida de los pájaros, de Federico Rathge

-Luz fuera – ¡Soy un caracol!, de Verena Fels

-Moskina, de Beatriz Herrera Carrillo

-El giro de Rino, de Verena Fels

-Paleolito, de Ismael Lito

-Twins in bakery, de Mari Miyazawa

VENTANA DOCUMENTAL: CINE POLITICO (R)

Unknown

Propaganda

-Almost friends, de Nitzan Ofir

-The aryans, de Mo Asumang

-Beyond the walls, de Gayle Embrev

-Buscamos vida, los crímenes del ejército argentino en Campo de Mayo, de Algo Getino

-Eu argentée, Syrie autoportrait, de Ossama Mohammed

-The forest, de Sinisa Dragin

-Francisco de Buenos Aires, de Miguel Rodríguez Arias

-Gran Chaco, de Lucas van Esso

-No land’s song, de Ayat Najafi

-Osvaldo Bayer “la livertá”, de Gustavo Gzain

-The overnighters, de Jesse Moss

-Parole de kamikaze, de Masa Sawada

-Propaganda, de Christopher Murray (R)

-S.C. Recortes de prensa, de Oriana Castro

-The square, de Livia Gyarmathy

-Tierra abrasada, de Gustavo Siri

-UNASUR en Haití, reflejos de una Argentina solidaria, de Jorge Diego Gil

-Watchers of the sky, de Edet Belzberg

BUSCO MI DESTINO (R)

-Before I desappear, de Shawn Christensen

-B.F.E., de Shawn Telford

-Diarios de Mendoza, de Lucía L. Mendoza

-Edén, de Elise DuRant

-Juana a los 12, de Martin Shanly

-Recommended by Enrique, de Rania Attieh y Daniel García (7)

-Retrato de un comportamiento animal, de Florencia Colucci y Gonzalo Lugo

-Tu dors Nicole, de Stephane Lafleur (MR)

-Voley, de Martín Piroyansky

-Domingo, de Alejandro Jovic

HORA CERO (R)

-A hard day, de Kim Seong-hun

-It follows, de David Robert Mitchell

-Over your dead body, Takasji Miike (R)

-Spring, de Justin Benson

-Tokyo tribe, de Sion Sono (R)

-What we do in the shadows, de Taika Waititi y Jemaine Clement

-Wyrmwood, de Kiah Roache-Turner

-Confetti of the mind, de Nacho Vigalondo

LAS VENAS ABIERTAS

-Corazón muerto, de Mariano Cattaneo

-Gritos del bosque, de Jorge Olguín

-Jorge y Alberto contra los demonios neoliberales, de Hermanos Quintana

-Los monstruos, de Juan Schmidt

-Nacido para morir, de Andrés Borghi

-Naturaleza muerta, de Gabriel Grieco

-La parte ausente, de Galel Maidana

-Redentor, de Ernesto Díaz Espinoza

-Tejen, de Pablo Rabe

-Albino, de Federico Telerman

-Hasta las entrañas, de Leandro Cozzi

BSO

-Bronces en isla verde, de Adriana Yurcovich

-Desacato a la autoridad, relatos de punks en Argentina 1983-1988 (Capítulo 1), deTomás Makaji y Patricia Pietrafesa

-Edén, de Mia Hansen-Love (MR)

-God help the girl, de Stuart Murdoch

-Heaven adores you, de Nickolas Rossi

-Pequeña Babilonia, de Hernán Moyano

-Relámpago en la oscuridad, de Germán Fernández y Pablo Montilau

-Salgán & Salgán: un tanto de padre-hijo, de Caroline Neal

SENTIDOS DEL HUMOR (R)

-Big in Japan, de John Jeffcoat

-Bugarach, de Ventura Durall, Sergi Cameron y Salvador Sunyer

-Henri Henri, de Martin Talbot

-Listen up Philip, de Alex Ross Perry (MR)

-The mend, de John Magary

-Santiago violenta, de Ernesto Díaz Espinoza

-Summer of blood, de Onur Tukel

ESTADOS ALTERADOS

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A propos de Venise

La ciudadela, de Rubén Guzmán

The guests, de Ken Jacobs (MR)

-I, of whom I know nothing, de Pablo Sigg (7+)

-Mange tes morts, de Jean-Charles Hue

-Mercuriales, de Virgil Vernier (7+)

-El paseo, de Flavia de la Fuente (MR)

-Llar, de Elisa Cepedal y Ramón Lluis Bande

-A notie e necesaria, de Marcos Merino

-Ser e voltar, de Xacio Baño

-Sobre la marxa, de Jorde Morató (7)

-Salers, de Fernando Domínguez (7+)

-Broken tongue, de Monica Saviron

-Sólo te puedo mostrar el color, de Fernando Vilchez Rodríguez

-El asombro, de Iván Fund, Santiago Loza y Lorena Moriconi (7+)

-Episode of fhe sea, de Lonnie van Brummelen y Siebren de Haan

-All vows, de Bill Morrison (MR)

-As figuras gravadas na faca com a seiva das bananeiras, de Joana Pimenta

-Los girasoles, de Martín Boulocq (MR)

-O velho do réstelo, de Manoel de Oliveira (9)

-The Tony Longo Trilogy, de Thom Andersen (7+)

-Dialogue d’ombres, de Jean-Marie Straub (10) (Leer aquí)

-A propos de Venise, de Jean-Marie Straub (10)

-Assemblée générale, de Luc Moullet (8)

-Things, de Ben Rivers (7)

-Os sonámbulos, de Patrick Mendes (7)

-It’s not a prison if you never try the door, de Joshua Gen Solondz

-Atlantis, de Ben Russell (MR)

-O, persecuted, de Basma Alsharif

PROYECCIONES ESPECIALES

-El acto en cuestión, de Alejandro Agresti (9)

-Ciudadano Piria, de Gustavo Leonel Mendoza

-Dancing with Maria, de Ivan Gergolet

-Evita, quien queira oír que oiga, de Eduardo Mignona

-El gancho, de Sandra Higuita Marín

-A luneta do tempo, de Alceu Valenca

-Olvidados, de Carlos Bolado

-Un mar de cortos para vos: El gigante; Julieta de bicicleta; El corazón del sastre; Lluvia en los ojos; Historia de un oso.

-Malvinas, 30 miradas

FOCO: ITALIA ALTERADA 7 ½ (MR)

-Abacuc, de Luca Ferri

-Belluscone. Una storia siciliana, de Franco Maresco

-La creazione di significato, de Simone Rapisarda Casanova (7+)

-Piccola patria, de Alessandro Rossetto

-Rosarno, de Gretta De Lazzaris

-Il segreto, de Cyop&Kaf

-Striplife, de Nicola Grignani, Alberto Mussolini y Luca Saffidi

-La bendizione degli animali, de Cosimo Terlizzi

-Roberto Minervini / Trilogía de Texas: The passage; Low tide; Stop the pounding heart (7+)

CLAIRE DENIS (MR)

-S’en fout la mort (7)

-J’ai pas sommeil (7+)

-Bella tarea (10) (Leer aquí)

-Sangre caníbal (8)

-L’Intrus (9)

-35 rhums (8+) (Leer aquí)

-White material (8) (Leer aquí)

-Voilá l’enchainement (7)

JAIME HUMBERTO HERMOSILLO

-La pasión según Berenice

-Matinée

-Naufragio

-Las apariencias engañan

-La tarea

-De noche vienes, Esmeralda

-eXXXorcismos

-Juventud

FRANCISCO J. LOMBARDI

-Maruja en el infierno

-La ciudad y los perros

-La boca del lobo

-Caídos del cielo

-Sin compasión

-Bajo la piel

-Pantaleón y las visitadoras (3)

-Tinta roja

-Ojos que no ven

-Mariposa negra (5)

-Ella

-Ojos que sí ven: el cine de Lombardi, de José Ridoutt Polar

ESPAÑA ALTERADA: BASILIO MARTIN PATINO (R)

-Nueve cartas a Berta

-Canciones para después de una guerra

-Queridísimos verdugos

-Caudillo

-Basilio Martín Patino. La décima carta, de Virginia García del Pino

REVISIONES: CHRISTENSEN EN BRASIL (MR)

-Leonora dos sete mares

-Mis amores en Río

-El rey Pelé

-Viagem aos seios de Duilia

-O menino e o vento

-Enigma para demonios

-A mulher do desejo

-A morte transparente

-La intrusa

HOMENAJE A ALBERTO ETCHEBERE (MR)

-El secuestrador, de Leopoldo Torre Nilsson

-Más allá del olvido, de Hugo del Carril

ALEKSEI GERMAN (MR)

Khrustalyov, My Car! (1998)

Khrustalyov, My Car!

Leer aquí ensayo general sobre German

Dura prueba bajo sospecha (

Veinte días sin guerra

-Mi amigo Ivan Lapshin

-Khrustalyov, My Car!

-Hard to be a god

BRITANNIA LADO A: EL PRIMER HITCHCOCK (MR)

-Downhill

-The farmer’s wife

-The Manxman

AUGUSTO ROA BASTOS, GUIONISTA (MR)

-El trueno entre las hojas, de Armando Bó

-La sangre y la semilla, de Alberto Du Bois

-Shunko, de Lautaro Murúa

-Alias Gardelito, de Lautaro Murúa

-Hijo de hombre, de Lucas Demare

-La boda, de Lucas Demare

-Castigo al traidor, de Manuel Antín

-El portón de los sueños, de Hugo Gamarra

SANDRO

-Muchacho, de Leo Fleider

-Siempre te amaré, de Leo Fleider

-Embrujo de amor, de Leo Fleider

-Destino de un capricho, de Leo Fleider

-El deseo de vivir, de Julio Saraceni

-Operación Rosa Rosa, de Leo Fleider

-Subí que te llevo, de Rubén Cavallotti

DANIEL TINAYRE

-Mateo

-Camino del infierno

-Pasaporte a Río

-Danza del fuego

-La vendedora de fantasías

-Deshonra

-En la ardiente oscuridad

-La patota

-El rufián

-Bajo un mismo rostro

-La cigarra no es un bicho

-Extraña ternura

-La Mary

COSMOS 70 (MR)

-Tres cantos para Lenin, de Dziga Vertov

-El 41, de Grigori Chujrai

-Don Quijote, de Grigori Kozintsev

-Pasaron las grullas, de Mikhail Kalatozov

-Detrás de un vidrio oscuro, de Ingmar Bergman

-La infancia de Iván, de Andrei Tarkovski

-Un día, un gato, de Vojtech Jasny

-Los amores de una rubia, de Milos Forman

-El fascismo al desnudo, de Mikhail Romm

-Trenes rigurosamente vigilados, de Jiri Menzel

-Cuernos de cabra, de Metodi Andonov

CINE ARGENTINO SIEMPRE II (R)

-El linyera, de Enrique Larreta

-Besos brujos, de José Agustín Ferreyra

-Sol de primavera, de José Agustín Ferreyra

-Historia de una noche, de Luis Saslavsky

-De la sierra al valle, de Antonio Ber Ciani

-Los isleros, de Lucas Demare

-Si muero antes de despertar, de Carlos Hugo Christensen

-Facundo, el tigre de los llanos, de Miguel P. Tato

-La tigra, de Leopoldo Torre Nilsson

-Rutas argentinas

GENERACION VHS

-Electric Boogaloo: the wild, untold story of Cannon Films, de Mark Hartley

-Salsa picante, de William Sachs

-Invasión USA, de Joseph Zito

-Halcón, de Menahem Golam

-Hardware, de Richard Stanley

-Lost soul: the doomed journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau, de David Gregory

UN MUNDO DE SENSACIONES: LOS CORTOS DE EDUARDO “TEDDY” WILLIAMS

noviembre 19th, 2014
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Pude ver un puma

Por Marcela Gamberini

Si uno hace la experiencia de ver seguidos los cortos de Eduardo “Teddy” Williams, nota rápidamente sus obsesiones estilísticas, formales y temáticas. El mundo de Williams es el de los jóvenes varones que se funden y se confunden en su camaradería etaria y social, sin importar la nacionalidad, la pertenencia, la clase o la lengua.

El primer corto, Tan atentos, comienza con un plano de un supermercado surcado por góndolas de alimentos, mientras jóvenes van y viene recorriéndolo. Sus paisajes urbanos son espacios destruidos, en construcción o en destrucción, mezclando el nacimiento con el apocalipsis. Esta idea de encuadre, esta apuesta a lo formal es también una idea filosófica: la reversibilidad del tiempo, aquello que nace a la civilización y entonces está en construcción o aquello que muere y está en destrucción. Las ruinas, las grietas, las cuevas remiten al orden de lo primitivo o tal vez a lo que haya quedado después del apocalipsis. El primitivismo de estos jóvenes que, como en la magnífica Pude ver un puma se animalizan en las grutas donde viven o pernoctan o transcurren es pre o pos apocalíptico. Los tiempos se confunden porque sus marcas temporales concretas están diluidas en ciudades cualesquiera, porque esa es la voluntad del realizador. El espacio y el tiempo se vuelven indistinguibles, el tiempo es solo el tiempo subjetivo, el de las caminatas por las ciudades con los pies en el barro, el de los recorridos por las terrazas, por los techos, saltando como animalitos asustados, el tiempo es el del abrazo en el que se funden los dos chicos sobre el final de Tan atentos. En Pude ver un puma el recorrido es perfecto, el comienzo del corto va desde la luz y los cielos abiertos que se dejan ver en los altos de las ciudades, allí donde la tierra –los edificios, las ciudades- se juntan con el horizonte, pasando por el paisaje urbano en ruinas hasta llegar al final, donde la oscuridad, las sombras, el sorprendente ruido del viento, y los árboles meciéndose enloquecidos, plantean la idea de un viaje del orden de lo filosófico. Viaje que es puesto en marcha por cuerpos, cuerpos de jóvenes que apenas se les entiende lo que dicen, porque no es lo importante el registro lingüístico, sino el cuerpo que en su modo dinámico recorre espacio y tiempo. El final de Pude ver un puma es apabullante, no solo por lo que vemos sino por el estallido de sentidos y sobre todo de sensaciones que provoca; miedo, desolación, espanto, los sonidos colaboran para anclar estas sensaciones.

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Que caigo

En El ruido de las estrellas me aturde el comienzo es el mar, en un bello encuadre tomado desde arriba, como en casi toda su producción, Williams elije poner su cámara, su mirada, en lo alto, desde donde construye encuadres perfectos donde el vacio del espacio se va habitando de personajes que son como hormigas. Y los insectos forman parte de su universo, sus criaturas son alternativamente jóvenes y/o animales. Sus sujetos se convierten en animales cuando trepan a las azoteas, cuando entran en las grutas como el caso de Que caigo, cuando hurgan en las grietas de los árboles. La cámara en mano lo hace a Williams partícipe de las andanzas de sus personajes, a quienes sigue de cerca o de lejos alternativamente logrando una sensación de alejamiento y acercamiento con sus criaturas que es notable por la libertad que destila. En una escena central de El ruido de las estrellas me aturde, Williams logra una sensación extraña: los cuerpos de sus adolescentes están apretujados en un espacio ínfimo, en un plano cerradísimo que deja ver cabezas, brazos, torsos y el diálogo inconsistente que mantienen se ve interrumpido por un plano abierto, aéreo sobre los techos de la ciudad que recuerda vagamente al plano final de Shara, la genial película de Kawase, con sus rasgos poéticos que marcan el final de una época.

En Que caigo (Que je tombe tout le temps?) el escenario cambia y estamos en África, en Sierra Leona, en una especie de supermercado que como el de varios de sus otros cortos es un lugar de encuentro, un rasgo de una modernidad eterna y a la vez predecible. El mercado como lo nuevo y a la vez lo viejo conjugados. Sus jóvenes, esta vez hablan un idioma extraño pero son iguales a los jóvenes retratados antes. Nada de lo lingüístico está en juego en Williams, sólo le importa la imagen, las sensaciones y efectos de sentido que producen. Y se suceden los cortes abruptos entre escenas pasando de la luz a la oscuridad, de los pozos a los cielos, del fondo del mar a la superficie. Esta “abruptez” en los cortes funciona, tal vez, con una lógica onírica o tal vez como un llamado de atención al espectador; el cambio es también para Williams uno de los modos de la continuidad.

En J´ai oublié su último corto, el escenario vuelve a cambiar (o tal vez no) y estamos en Hanói, Vietnam. En este caso, más que en los otros cortos, el plano secuencia es la matriz formal del corto. El movimiento acompaña a este grupo de jóvenes que en skate, ruedan y ruedan por las terrazas de los edificios, mientras conversan; estos movimientos son registrados por la cámara de Williams con la calidad de un entomólogo y la poesía de un escritor, con la garra y la pasión de un cineasta que, desde el comienzo, sospecha que las imágenes son más poderosas que cualquier relato.

Lo notable en la obra de Williams es la conjunción entre libertad formal, riesgo estilístico y composiciones precisas. Sus encuadres enrarecidos, sus cuerpos en escorzo, sus personajes trepando en las terrazas cerca del cielo, sus situaciones inconexas remiten, tal vez, más a la literatura que al cine, más a los sentidos y a la estructura de autores como el uruguayo Mario Levrero o como el argentino Pablo Katchadjian, cultores de la forma sobre el contenido, tipos obsesivos y recurrentes, tipos que apuestan a un modo de narrar donde el eje es la sensación que produce el choque de las imágenes mentales que provocan. Y otra vez, esta idea se vuelve novedosa aunque ya lo haya dicho Kuleschov mil años ante

Marcela Gamberini / Copyleft 2014

ASÍ EN LA TIERRA, COMO EN EL INFIERNO / AS ABOVE, SO BELOW

noviembre 19th, 2014

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

EL TREN FANTASMA

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Así en la tierra, como en el infierno / As Above, So Below, EE.UU., 2014

Dirigida por John Erick Dowdle. Escrita por J. E. Dowdle y Drew Dowdle

*Tiene un rasgo redimible

Un director con cierta pericia formal en una película pletórica de adivinanzas metafísicas en coordenadas de terror

La cantinela se escucha cada tanto: vivimos en una época en la que no se cree en nada. ¿Es así? Lo cierto es que en nuestro presunto mundo secularizado, escéptico y virtual, se cree de todo. ¿No es así como puede explicarse la explotación del terror esotérico en el cine para la población juvenil globalizada? El terror esotérico está de moda y afirma subrepticiamente la existencia de un mundo suprasensible.

La hija de un famoso historiador de inclinaciones esotéricas, arqueóloga y especialista en simbología, decide cumplir el sueño de su padre: encontrar la piedad filosofal. Tras una viaje clandestino en Irán, Scarlett consigue rescatar (y luego descifrar con la ayuda de un amigo que lee arameo) un códice inscripto en una roca en donde se pueden hallar las coordenadas de la ubicación de la famosa piedra idolatrada por los alquimistas. El lugar elegido podría haber sido el Uritorco, pero el destino será europeo: las catacumbas de París.

Guiados por un parisino que conoce muy bien los laberintos secretos de las cuevas subterráneas, Scarlett, su ex, dos ayudantes y el camarógrafo de un documental que sigue a la heroína en todas sus aventuras se toparán paulatinamente con dementes, fantasmas desconocidos y conocidos, cadáveres de templarios, incluso hasta se cruzarán con un coro de mujeres que ensaya música sacra entre las osamentas. El ultramundo no está tan lejos, y el camino al infierno remite bastante a un paseo por un tren fantasma pero en clave real.

John Erick Dowdle, el responsable de la interesante Cuarentena, vuelve aquí a repetir los procedimientos formales de esa buena película, pero además sortea una barrera conceptual que aquella no transgredía: aquí el horror deja de ser solamente físico para devenir metafísico. Es así que el horror físico, propiciado por el ingreso a un cementerio vetusto y asfixiante (relativamente bien transmitido por la cámara semisubjetiva que pretende coincidir con el registro del documental que se está filmando, aunque este punto de vista resulta demasiado caprichoso cuando es el que sostiene la totalidad de la película), es fagocitado por efectos visuales que tienen que dar cuenta de la existencia de espectros y entidades malignas.

La premisa argumental es tan infantil que el mero recuerdo de Harry Potter transforma a la saga del pibe de la varita en un pico hollywoodense de lucidez iniciática acerca del esoterismo gnóstico. Lo único rescatable de Así en la tierra, como en el infierno es la ausencia total de música ambiental y un trabajo sonoro más que interesante, al menos en dos pasajes en los que el miedo, más que asociarse a la vista, se experimenta con los tímpanos.

Esta crítica fue publicada en el diario La voz del interior en el mes de noviembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014